Google Website Translator Gadget

18 de marzo de 2011

Mesa japonesa


Esta semana nuestra atención sigue en Japon, pendientes de ese pueblo maravilloso y ejemplar. Asi que, de nuevo, voy a dedicarles la decoración de esta mesa a todos ellos.

Hace unos meses invite a unos amigos a comer y tanto la decoración de la mesa como la comida fueron de inspiración japonesa.

Utilice un mantel blanco de Zara Home y sobre el puse unos salvamanteles azules de papel, con los bordes recortados en forma de picos.
Los elementos de la vajilla consistieron en unos platos blancos rectangulares de Ikea y unos cuencos comprados en un outlet de ARC Internacional. Ademas tenia platitos pequeños, reposacubiertos, cucharas, vasos pequeños, todos ellos en ceramica, y unos palillos de madera que habia comprado en un Daiso japones.
Los palillos van metidos en una funda de papel con una muñequita vestida con el tipico kimono hecho en origami.

Para las servilletas utilice dos tipos de servilletas de papel, una azul lisa mas grande y otra mas pequeña con dibujos de Ikea, y como servilletero puse una banda del mismo papel que el de los salvamanteles.





En el centro de la mesa coloque dos tiestos pequeños azules con flores, margaritas dobles y unas ramas en flor, que recuerdan las flores tipicas de Japon, el crisantemo y las ramas del cerezo en flor.






La comida fue una adaptación entre la comida japonesa y la nuestra.
Para los aperitivos: Sushi, Tofu no sanbaizu, Horenso no ohitashi, Fideos de cangrejo con aguacate y gamba. Como entrante: Sopa  de miso con almejas y verduras. De segundo plato: Yakitori de bonito. Y de postre: Melon y lichis con sirope de yuzu.
Para beber encontre en un supermercado Vino Oroya, con etiqueta japonesa incluida y, como no, un poco de licor de Sake. Me costo un poco encontrar los ingredientes pero, al final, los pude comprar en un supermercado y en la tienda de productos japoneses Akari Design.








Reitero mis simpatias hacia el pueblo japones y os dejo unos enlaces con dos iniciativas de apoyo, una de la Cruz Roja y otra de una japonesa que vive en Madrid, la de las 1000 grullas.